lunes, 21 de marzo de 2016

Sociólogo, ¿político, científico o tecnócrata del desarrollo?

http://www.paginasiete.bo/opinion/2016/3/19/sociologo-politico-cientifico-tecnocrata-desarrollo-90336.html

Víctor Hugo Perales Miranda

Sociólogo, ¿político, científico o tecnócrata del desarrollo?

El 12 de marzo, Página Siete publicó un artículo de Franco Gamboa titulado: "¿Qué papel cumple un sociólogo?”. Esta pregunta y algunos asertos en el artículo merecen una profunda reflexión, pues no hay duda que el futuro de las disciplinas de las ciencias sociales y humanísticas es crítico, con mayor intensidad desde el inicio de la actual década. 

Cada vez es más complicada la obtención de recursos para mantener abiertas estas carreras debido a los exiguos presupuestos y la baja demanda académica; no tanto al cuestionamiento de los aportes de la sociología al conocimiento científico, ni a la falta de confiabilidad de los métodos de investigación que emplea.
Es la viabilidad económica -o inviabilidad- la que ha originado la suspensión de la admisión este año en la carrera de Sociología de la privada Universidad de Viña del Mar de Chile, hecho que marca su virtual cierre. Así como también ha sido el motivo principal para la fusión de distintos doctorados en Ciencias Sociales en uno solo, en algunas universidades europeas, a fin de abaratar costos administrativos. 
En Bolivia existen seis carreras de Sociología, sólo una es privada -en la Universidad de la Cordillera-, las demás pertenecen a universidades públicas y lidian permanentemente con presupuestos limitados. En ninguna de estas carreras se privilegia la formación del sociólogo dedicado a la militancia partidaria o al activismo en organizaciones sociales, esto no tiene sustento empírico. 
Vale recordar que las currículas con materias de contenidos marxistas fueron defenestradas en Bolivia y el mundo entre el segundo lustro de la década de 1980 y el primero de la década de 1990. 
Zizek, en El espinoso sujeto (2001) parangona la crisis del marxismo con la metáfora de los obreros haciendo streep tease en la película Full monty.
Sí existen sociólogos militantes y activistas, marxistas, anarquistas o indianistas, pero cada vez son menos. La supervivencia del debate político y la militancia no se debe a la formación sociológica oficial, sino a los currículos ocultos, mismos que trasuntan toda propuesta oficial de contenidos curriculares y suelen fluir fuera de las aulas, en los pasillos, como parte de la vida extracurricular universitaria, así como evidencian la búsqueda de algunos jóvenes estudiantes  por tener una identidad política.
Hoy en día, el militante o activista es una especie en extinción cada vez más atenuada por un acendrado hedonismo, tanto en jóvenes de élites económicas, como describe Vargas Llosa en su artículo Wittgenstein en Máncora (2003), así como en jóvenes de extracción popular atados al narcisismo subyacente del regaetton y el perreo, como esboza Ubilluz en su Nuevos súbditos (2006), extrapolable al repentino entusiasmo juvenil, en La Paz y El Alto, por la llamada cumbia sureña.
La identidad de la sociología ha estado tradicionalmente asociada con la investigación social, más allá de las fidelidades políticas de algunos sociólogos. Por ello, lo inédito, en las actuales estructuras curriculares de sociología de Bolivia, es el viraje hacia la formación en la gestión de proyectos y la elaboración de diagnósticos socioeconómicos, pues cada vez hay más materias de esta índole, tal como reclama Gamboa. 
De esta manera, lo que hoy se impone ya no es ni el político  ni el científico -para parafrasear a Weber- sino la figura del sociólogo como tecnócrata del desarrollo que disputa plazas laborales a los profesionales de Trabajo Social y que ha cambiado la reflexión de la realidad social por las matrices del enfoque del marco lógico.

Víctor Hugo Perales Miranda es sociólogo, docente de la Carrera de Sociología de la  Universidad Pública de El Alto.


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